
LinkedIn ha incorporado una nueva funcionalidad especialmente interesante para profesionales, empresas y estrategias de marca personal: las publicaciones colaborativas.
La compañía anunció oficialmente su lanzamiento el 23 de julio de 2026, permitiendo que tanto miembros como páginas de empresa puedan participar como colaboradores en una misma publicación.
La funcionalidad, sin embargo, se está desplegando de forma gradual, por lo que es posible que todavía no aparezca en todas las cuentas.
Esto significa que, si entras en LinkedIn y todavía no encuentras la opción, no necesariamente estás haciendo nada mal: puede que simplemente aún no se haya activado para tu perfil.
La novedad puede parecer pequeña, pero introduce una posibilidad interesante: compartir realmente el protagonismo de una publicación entre las personas o marcas que han participado en aquello que se está comunicando.
Y ahí está precisamente la clave.
Una publicación colaborativa no debería utilizarse simplemente para intentar conseguir más alcance.
Colaborador no significa «quiero que tu audiencia vea mi publicación». Significa «este contenido también te pertenece».
¿Qué son las publicaciones colaborativas de LinkedIn?
Hasta ahora, si una empresa y un profesional desarrollaban conjuntamente un proyecto, lo habitual era que una de las partes publicara y mencionara a la otra, o que cada una realizara su propia publicación.
Las publicaciones colaborativas introducen una tercera posibilidad.
LinkedIn permite invitar a hasta cinco colaboradores, que pueden ser otros miembros o páginas. Cuando aceptan la invitación, aparecen identificados como colaboradores y la publicación puede mostrarse también en sus perfiles o páginas y llegar potencialmente a sus respectivas audiencias.
LinkedIn permite utilizar la colaboración en diferentes tipos de contenido, entre ellos texto, imágenes, vídeos, documentos, encuestas, enlaces o eventos.
Hay una condición importante: la publicación debe ser pública.
Además, el creador original mantiene el control sobre la publicación y es quien puede editarla y gestionar los colaboradores.
Colaborar, mencionar o etiquetar: no es lo mismo
Este será probablemente uno de los puntos más importantes a la hora de incorporar la nueva funcionalidad a una estrategia de LinkedIn.
No necesitamos convertir en colaborador a todo aquel que aparezca relacionado con nuestro contenido.
¿Cuándo es suficiente una mención?
Imaginemos que asistimos a una conferencia y posteriormente publicamos cinco aprendizajes que nos llevamos de ella.
Podemos mencionar al ponente y a la organización. Pero eso no significa que debamos invitarlos como colaboradores. El contenido es nuestra reflexión sobre una experiencia.
Ahora cambiemos el escenario.
Somos uno de los ponentes y hemos desarrollado junto con la organización una masterclass específica para el evento.
Aquí sí existe una participación compartida que puede justificar una publicación colaborativa.
La pregunta que podemos hacernos antes de enviar una invitación es muy sencilla:
¿Tiene sentido que esta persona o marca aparezca conmigo como responsable de este contenido?
Si la respuesta es no, probablemente una mención sea suficiente.
5 usos estratégicos de las publicaciones colaborativas en LinkedIn
La funcionalidad adquiere mucho más valor cuando dejamos de pensar exclusivamente en alcance y empezamos a analizar qué relación profesional queremos hacer visible.
- Directivo + empresa
Es una de las aplicaciones que más potencial tiene para trabajar conjuntamente marca personal y marca corporativa.
Pensemos en una empresa que presenta una nueva línea de negocio liderada por su director comercial.
Podrían publicarse dos contenidos diferentes: uno desde la empresa y otro desde el directivo.
Pero determinados hitos pueden tener más fuerza comunicados conjuntamente:
Empresa + directivo responsable del proyecto.
Puede funcionar especialmente bien para:
- lanzamientos;
- proyectos estratégicos;
- procesos de transformación;
- innovación;
- resultados relevantes;
- reconocimientos;
- nuevas líneas de negocio.
La compañía aporta respaldo corporativo y el directivo aporta rostro, conocimiento y experiencia.
Esto permite algo especialmente interesante: humanizar la comunicación corporativa mientras se construye la autoridad profesional del directivo.
- Consultor + cliente
Para consultores, agencias y profesionales independientes encontramos otra oportunidad muy interesante.
Supongamos que una consultora ha acompañado durante seis meses a una empresa en el desarrollo de su estrategia de marca.
Al finalizar el proyecto podrían crear conjuntamente una publicación:
«De dónde partíamos, qué hemos cambiado y qué hemos aprendido durante estos seis meses.»
El consultor aporta metodología y conocimiento.
El cliente aporta contexto, experiencia y validación.
No estamos simplemente ante un contenido promocional. Estamos convirtiendo un proyecto real en un caso de conocimiento compartido.
Eso sí: siempre debería existir acuerdo previo con el cliente.
- Ponente + organización
Congresos, jornadas, masterclasses, webinars y formaciones son escenarios naturales para utilizar publicaciones colaborativas.
Una organización empresarial invita a una especialista en inteligencia artificial a impartir una sesión.
Antes del evento podrían comunicar conjuntamente la convocatoria.
Después podrían publicar las principales conclusiones, fotografías o recursos de la jornada.
En lugar de limitarse al clásico:
«Encantada de haber participado…»
podemos utilizar LinkedIn para prolongar la vida útil del conocimiento generado en el evento.
- Profesional + profesional
Dos profesionales no necesitan colaborar simplemente porque se conozcan o pertenezcan al mismo sector.
La funcionalidad cobra sentido cuando existe algo creado conjuntamente.
Por ejemplo:
Una consultora de marca personal y un especialista en recursos humanos desarrollan un estudio sobre la huella digital de los directivos.
O dos profesionales crean conjuntamente una masterclass, un podcast, una investigación, un servicio o una metodología.
Aquí la colaboración representa correctamente la realidad: el contenido no pertenece exclusivamente a una de las partes.
- Empleado + empresa
Este puede convertirse en uno de los usos más interesantes para estrategias de employee advocacy.
Las empresas hablan continuamente de innovación, talento, cultura o proyectos.
Pero detrás de cada uno de ellos existen profesionales.
Si una empleada ha liderado un proyecto relevante, ¿por qué no comunicarlo conjuntamente?
Una publicación colaborativa entre empresa y empleado puede reconocer su participación, reforzar su marca profesional y, al mismo tiempo, humanizar la compañía.
La diferencia está en no utilizar a los empleados simplemente como amplificadores de mensajes corporativos.
El employee advocacy funciona mejor cuando las personas tienen algo propio que aportar a la conversación.
Hasta cinco colaboradores no significa que debamos utilizar cinco, LinkedIn permite incorporar hasta cinco colaboradores a una publicación.
Pero el límite técnico no debería convertirse en nuestra recomendación estratégica.
Más colaboradores no significa necesariamente más impacto
Pensemos en un evento con cinco ponentes.
¿Deberíamos añadir automáticamente a todos como colaboradores? No necesariamente.
Si los cinco han elaborado conjuntamente un informe que se presenta durante el evento, puede tener sentido.
Si simplemente aparecen juntos en una fotografía, probablemente sea suficiente con mencionarlos.
Una regla interesante sería utilizar el mínimo número de colaboradores necesario para representar correctamente quién ha participado realmente en el contenido, proyecto o iniciativa.
De lo contrario, corremos el riesgo de convertir esta funcionalidad en una nueva versión del etiquetado indiscriminado.
Errores que deberíamos evitar
Como ocurre cada vez que LinkedIn incorpora una nueva funcionalidad, probablemente durante las próximas semanas veremos cómo comienza a utilizarse de muchas maneras diferentes.
Y también veremos abusos.
Invitar a alguien porque tiene muchos seguidores
Una audiencia grande no constituye una colaboración.
Invitar a una persona únicamente porque queremos que nuestra publicación llegue a su comunidad puede resultar invasivo y perjudicar nuestra relación profesional.
Utilizar colaboradores en absolutamente todo
Tampoco tiene sentido que cada publicación de una empresa aparezca como colaboración con su CEO.
Si todo es excepcional, nada termina siendo excepcional.
Reservar la funcionalidad para determinados contenidos ayuda a otorgarle mayor significado.
Confundir reconocimiento con coautoría
Podemos agradecer, mencionar o etiquetar a una persona sin convertirla en colaboradora.
Una mención dice:
«Esta persona está relacionada con lo que estoy contando.»
Una colaboración comunica algo mucho más potente:
«Esta empresa forma parte de lo que estamos contando.»
Enviar invitaciones sin hablar previamente
Especialmente cuando intervienen clientes, empresas, directivos o colaboradores externos, conviene acordar previamente la publicación.
Un sencillo:
«Vamos a publicar el caso del proyecto que hemos desarrollado juntos y creemos que tendría sentido hacerlo como publicación colaborativa. ¿Os parece bien?»
Evita convertir una acción estratégica en una notificación inesperada.
Cómo utilizar las publicaciones colaborativas para construir marca personal
Desde una perspectiva de marca personal, existe otra dimensión especialmente interesante.
Las personas y organizaciones con las que aparecemos asociadas también construyen nuestro posicionamiento.
Si un directivo participa habitualmente en proyectos vinculados a innovación, sostenibilidad o transformación digital, determinadas colaboraciones pueden reforzar esos territorios de autoridad.
Si una consultora aparece junto a clientes explicando proyectos reales, demuestra experiencia aplicada.
Si dos especialistas complementarios desarrollan contenido conjuntamente, ambos pueden ampliar su territorio de conocimiento y generar nuevas asociaciones profesionales.
Por eso, elegir con quién colaboramos también es una decisión de marca.
En iLike 360, cuando trabajamos estrategias de marca personal y social media, no entendemos LinkedIn como una sucesión de publicaciones independientes. Cada contenido debería contribuir a construir una determinada percepción profesional.
Antes de plantear una colaboración analizaríamos tres variables.
Relevancia
¿Existe una relación real entre los colaboradores y aquello que estamos comunicando?
Coherencia
¿La publicación refuerza el posicionamiento que queremos construir?
Objetivo
¿Queremos mostrar un proyecto, compartir conocimiento, presentar un caso de éxito, reforzar una relación profesional o comunicar un hito?
Cuando las tres respuestas están claras, la publicación colaborativa deja de ser simplemente una nueva funcionalidad de LinkedIn y empieza a convertirse en una herramienta estratégica de comunicación.
¿Todavía no tienes disponibles las publicaciones colaborativas?
No te preocupes.
Aunque LinkedIn anunció oficialmente las publicaciones colaborativas el 23 de julio de 2026, la compañía está realizando un despliegue gradual de la posibilidad de crearlas.
Por tanto, algunos perfiles y páginas ya pueden encontrar la funcionalidad mientras que otros tendrán que esperar a que LinkedIn la active en sus cuentas.
Conviene comprobar periódicamente las opciones disponibles al crear una nueva publicación y consultar la documentación oficial, ya que LinkedIn puede seguir modificando o ampliando el funcionamiento de la herramienta durante su despliegue.
Una oportunidad de visibilidad, pero sobre todo de posicionamiento
Es evidente que las publicaciones colaborativas pueden aumentar la exposición de determinados contenidos al conectar las audiencias de diferentes profesionales y organizaciones.
Pero reducir su utilidad al alcance sería quedarse en la superficie.
Su verdadera oportunidad está en algo mucho más interesante: hacer visibles las relaciones profesionales que existen detrás de los proyectos.
- Empresa y directivo.
- Consultor y cliente.
- Ponente y organización.
- Dos especialistas.
- Empleado y compañía.
Bien utilizadas, las publicaciones colaborativas pueden reforzar autoridad, reconocimiento, relaciones profesionales y posicionamiento.
Mal utilizadas, pueden convertirse simplemente en una nueva forma de hacer spam.
En iLike 360 trabajamos estrategias de marca personal y social media partiendo precisamente de este principio: no se trata de utilizar todas las herramientas que aparecen, sino de saber cuáles tienen sentido para los objetivos de cada profesional o empresa.
Porque conocer el nuevo botón de LinkedIn es fácil.
Saber cuándo pulsarlo es estrategia.