La inteligencia artificial está cambiando nuestra forma de trabajar. Automatizamos publicaciones, procesos, respuestas, análisis, tareas administrativas y muchas pequeñas acciones que, hasta hace muy poco, consumían una parte importante de nuestra jornada.
El beneficio más evidente parece ser la productividad: hacer más en menos tiempo.
Pero quizá estamos prestando demasiada atención a cuánto podemos automatizar y demasiado poca a una pregunta mucho más estratégica:
¿Qué hacemos con el tiempo que la inteligencia artificial nos devuelve?
Porque ahorrar tiempo no genera valor automáticamente. El verdadero cambio se produce cuando sabemos reinvertir esas horas en actividades que difícilmente deberíamos delegar en una máquina: pensar, crear, relacionarnos, tomar decisiones, mejorar nuestros servicios o construir nuestra marca personal.
Automatizar no consiste simplemente en hacer más
Existe un riesgo evidente cuando comenzamos a incorporar IA y automatizaciones a nuestro trabajo: convertir cada hora liberada en espacio para introducir nuevas tareas.
Automatizamos cinco horas y llenamos inmediatamente esas cinco horas con más reuniones, más correos, más proyectos y más ejecución.
¿Resultado? Somos más productivos, pero seguimos teniendo la misma sensación de falta de tiempo.
La automatización debería perseguir algo más que aumentar nuestra capacidad de producción.
De la productividad a la productividad estratégica
Una automatización tiene verdadero valor cuando permite eliminar o reducir aquellas tareas en las que nuestra intervención aporta poco valor diferencial.
Por ejemplo, podemos utilizar tecnología para ayudarnos a:
- clasificar información;
- organizar datos;
- generar primeras estructuras;
- programar determinados procesos;
- adaptar contenidos;
- automatizar tareas repetitivas;
- elaborar informes;
- agilizar determinadas respuestas.
El objetivo no debería ser sustituir nuestro criterio, sino liberarlo de tareas que no lo necesitan.
Y aquí aparece una oportunidad enorme para autónomos, emprendedores, directivos y profesionales: utilizar una parte de esas horas recuperadas para trabajar en aquello que siempre dejamos para “cuando tengamos tiempo”.
La marca personal es una de las grandes beneficiadas del tiempo recuperado
Construir una marca personal requiere tiempo.
No basta con abrir un perfil en LinkedIn o Instagram y publicar periódicamente.
Una marca profesional necesita reflexión, posicionamiento, contenido, relaciones, aprendizaje y consistencia.
Precisamente las actividades que suelen quedar relegadas cuando la agenda está dominada por clientes, reuniones, gestión, ventas o equipo.
La IA puede ayudarte a publicar; tu experiencia debe ayudarte a posicionarte
La inteligencia artificial puede ser una magnífica aliada para investigar, ordenar ideas, encontrar enfoques, estructurar contenidos o adaptar una pieza a diferentes canales.
Pero existe una diferencia importante entre producir contenido y construir autoridad.
El contenido que posiciona a un profesional suele necesitar algo que no encontramos en una respuesta automática: experiencia.
Un error cometido con un cliente y lo que aprendiste de él.
Una metodología que has desarrollado después de años trabajando.
Una opinión argumentada sobre un cambio en tu sector.
Un caso real.
Una decisión profesional difícil.
Una tendencia que interpretas de manera diferente porque conoces el mercado.
Una reflexión que únicamente puedes realizar después de haber vivido determinadas situaciones.
Ahí es donde podemos invertir parte del tiempo que nos devuelve la IA.
No necesariamente en publicar más.
En publicar mejor.
¿Qué proyecto merece realmente las horas que has recuperado?
Cuando empiezas a liberar tiempo es fácil rescatar la interminable lista de proyectos pendientes.
Una newsletter. Un podcast. Un curso. Un ebook. Un canal de YouTube. Una nueva red social. Una formación. Una colaboración. Un nuevo servicio.
Intentar recuperarlos todos sería volver al mismo problema.
Por eso necesitamos priorizar.
Utiliza la matriz Impacto / Esfuerzo
Una herramienta sencilla consiste en clasificar cada proyecto según dos variables: el impacto potencial que puede generar y el esfuerzo necesario para desarrollarlo.
Alto impacto + bajo esfuerzo → HAZLO.
Son oportunidades que pueden producir un resultado relevante sin exigir una gran inversión de recursos.
Alto impacto + alto esfuerzo → PLANIFÍCALO.
Puede ser un proyecto estratégico, pero necesita calendario, recursos y objetivos.
Bajo impacto + bajo esfuerzo → VALÓRALO.
Puede resultar interesante, siempre que no desplace acciones más importantes.
Bajo impacto + alto esfuerzo → DESCÁRTALO.
Una de las competencias más importantes en un entorno lleno de posibilidades será aprender a decir que no.
Recuperar tiempo gracias a la tecnología no significa disponer de tiempo infinito.
Significa tener una nueva oportunidad para elegir mejor.
El tiempo recuperado también puede mejorar tu negocio actual
No todas las horas liberadas deberían dedicarse a iniciar nuevos proyectos.
Existe otra inversión posiblemente más rentable: mejorar aquello que ya hacemos.
¿Cuánto tiempo dedicamos realmente a pensar en nuestros clientes?
No a ejecutar el servicio contratado. A pensar.
De ejecutar para el cliente a pensar para el cliente
Cuando la carga de trabajo aumenta es fácil entrar en modo ejecución: entregar, responder, publicar, gestionar, resolver y pasar a la siguiente tarea.
La automatización puede permitir recuperar espacio para preguntarnos:
¿Qué oportunidad estoy viendo en este cliente que todavía no le he planteado?
Tal vez podamos detectar una mejora en su estrategia, anticiparnos a un problema, proponer un nuevo servicio, encontrar una oportunidad comercial o revisar un proceso que podría funcionar mejor.
Ese tiempo también genera retorno.
Puede aumentar la satisfacción, mejorar la fidelización, incrementar el valor percibido y abrir nuevas líneas de colaboración.
La IA no tiene por qué ayudarnos únicamente a conseguir más clientes.
También puede ayudarnos indirectamente a ser mejores profesionales para los clientes que ya tenemos.
La regla de las 3C: Crear, Conectar y Cultivar
En iLike 360 proponemos una fórmula sencilla para decidir qué hacer con las horas que conseguimos liberar mediante inteligencia artificial y automatización.
No pretende convertirse en otra obligación dentro de la agenda, sino servir como criterio para distribuir mejor nuestro tiempo.
CREAR: construir aquello que todavía no existe
Una parte puede destinarse a desarrollar activos que generen valor a medio y largo plazo:
nuevos servicios, contenidos de autoridad, artículos, metodologías, productos, formaciones o proyectos vinculados a nuestra marca personal.
Crear significa dejar de dedicar todo nuestro tiempo al presente para empezar a construir también el futuro.
CONECTAR: invertir en relaciones
La tecnología puede acelerar procesos, pero los negocios continúan produciéndose entre personas.
Utilizar parte del tiempo recuperado para conversar con clientes, participar en encuentros profesionales, cuidar nuestra comunidad, recuperar contactos o desarrollar colaboraciones puede generar oportunidades difíciles de conseguir mediante una automatización.
Una marca personal no se construye únicamente mediante alcance.
También se construye mediante relaciones.
CULTIVAR: mejorar aquello que sabes y aquello por lo que quieres ser reconocido
La tercera parte tiene que ver con el conocimiento.
Leer, investigar, formarse, experimentar con nuevas herramientas, analizar tendencias o detenerse a revisar el propio posicionamiento.
En un entorno en el que la IA facilita cada vez más el acceso a la información, el criterio profesional adquiere todavía más valor.
No destacará necesariamente quien tenga acceso a más herramientas, sino quien sepa interpretarlas y aplicarlas mejor.
¿Cómo saber si una automatización realmente merece la pena?
Antes de automatizar un proceso, en iLike 360 creemos que conviene plantearse algo más que cuánto tiempo puede ahorrar.
Una buena automatización debería superar al menos tres preguntas:
¿Es una tarea repetitiva?
Cuanto más mecánico y predecible sea un proceso, mayor sentido puede tener automatizarlo.
¿Mi intervención aporta un valor diferencial?
Hay tareas en las que el conocimiento, la sensibilidad, la creatividad o la relación personal forman parte del propio valor del servicio.
Automatizarlas completamente puede ahorrar tiempo y, al mismo tiempo, empeorar el resultado.
¿Sé qué voy a hacer con el tiempo que recupere?
Esta tercera pregunta suele olvidarse.
Si una automatización libera tres horas mensuales, podemos decidir de antemano dónde queremos reinvertirlas.
Ahí empezamos a hablar de estrategia de automatización, no simplemente de herramientas.
El verdadero ROI de la automatización no siempre se mide en euros
Cuando una empresa analiza una automatización suele calcular ahorro de costes, reducción de horas o incremento de productividad.
Son indicadores necesarios.
Pero existe otro retorno menos inmediato y enormemente importante.
¿Qué valor tienen dos horas semanales dedicadas a pensar en la estrategia del negocio?
¿Y cuatro horas mensuales para desarrollar contenido de autoridad?
¿Y disponer de tiempo para mejorar una propuesta comercial, estudiar una tendencia o conversar con un cliente importante?
El tiempo recuperado puede transformarse en conocimiento, posicionamiento, relaciones, innovación y oportunidades futuras.
Ese puede ser uno de los grandes retornos de la inteligencia artificial.
IA + automatización + criterio humano: ahí está la oportunidad
En iLike 360 trabajamos la inteligencia artificial y la automatización desde una perspectiva muy concreta: la tecnología debe estar al servicio de los objetivos del negocio y de las personas, no al contrario.
No se trata de automatizar porque una herramienta permita hacerlo.
Primero hay que analizar qué procesos merece la pena optimizar, qué tareas necesitan seguir siendo humanas y dónde puede generar mayor valor el tiempo recuperado.
Lo mismo ocurre con la marca personal.
La IA puede ayudarnos a investigar, estructurar, analizar y producir. Pero el posicionamiento sigue necesitando experiencia, visión, diferenciación y criterio.
Por eso, quizá la gran ventaja competitiva de los próximos años no consista en ser el profesional que más automatiza.
Puede estar en ser quien mejor decide qué automatizar y qué hacer con el tiempo que consigue recuperar.
En iLike 360 ayudamos a profesionales y empresas a integrar inteligencia artificial, automatización, marketing y estrategia de marca desde esta perspectiva: utilizar la tecnología para trabajar mejor y dedicar más recursos a aquello que realmente genera valor.
Porque la IA puede devolverte horas.
Lo verdaderamente estratégico es decidir qué vas a construir con ellas.